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lunes, 27 de junio de 2016

Generación millenials y modelo económico

"A los millennials nos inculcaron un modelo durante al menos 20 años que ya no existe, necesitamos ser generadores de empleo antes que empleados, porque el empleo soñado que nos garantizaría nuestro futuro, tiene exceso de demanda"

La observación y la percepción de nuestro entorno nos ayuda a entenderlo mejor e incluso a anticiparnos a los cambios. Por lo general, la sociedad va acumulando y clasificando la información de forma que puedan evaluarse un mayor número de características comunes para ciertos grupos, actitudes y aptitudes por eso se clasifican las personas nacidas en determinados rangos de fecha en generaciones, que son representaciones ideales de los nacidos en dichas fechas (como diría George Clooney en la película Up in the air, los estereotipos son más rápidos. Mientras que, a los comportamientos sociales que implican intercambios de bienes y servicios se detallan y explican a través de los modelos económicos, que no son más que representaciones simplificados del mercado en el cual todos interactuamos a diario.

Recientemente mi experiencia personal me ha llevado (por no decir obligado) a observarme mucho, a buscar entender más allá de mis decisiones, que es lo que me motiva precisamente a tomar determinado camino, ciertamente esto pasa por mucha introspección, buscar paz dentro del estruendoso bullicio capitalino, y lo que todos repetimos muchas veces incluso sin entender completamente “la situación país”, he buscado en mi pasado patrones de comportamiento que se me hayan podido pasar por alto y que pueda usar hoy a mi favor, he tenido que ver detalladamente a cada uno de los miembros de mi familia para entender por qué me criaron como lo hicieron, realmente ha sido una experiencia reveladora.

Ahora bien, cuando me veo hoy entiendo más quien soy pero me doy cuenta de lo mucho que me ha influido mi entorno (¿has pensado en tu primer recuerdo?) todos aquellos que han estado a mi lado en cada sitio y me concentré en mi grupo etario aquellos que social y culturalmente han recibido más o menos el mismo impacto del entorno en su desarrollo que yo, los fabulosos miembros de la generación millennials, la primera generación tecnológica, la primera generación con acceso infinito a la información y al mundo a través de un motor de búsqueda tan potente como lo es Google.

La generación a la que se le prometió el mundo y está observando como el modelo económico del mundo colapsa. Tranquilo este artículo no se convirtió en una pieza que anuncia el fin del mundo tal como lo conocemos, más bien, quiero resaltar que estamos en un punto de inflexión que muchos aún no entienden y que de hacerlo bien daremos la oportunidad de consolidar un mundo maravilloso.

¿Por qué? es simple, nada es estático, ni la tecnología ni los modelos económicos ni la gente. De serlo, aún estaríamos quemando brujas y no es así, evolucionamos y creamos conciencia (aunque no sea perfecta o no todos la tengamos), pero ahora tenemos derechos humanos, patrocinamos la innovación y abrimos mercados.

Es por ello que el modelo económico en el que vivimos también se mueve, por algo ya no estamos en un modelo feudal, sino un mercado libre (a excepción de Venezuela claro está). Lo cierto es que los cambios de modelos económicos se han dado mayormente por cambios políticos (cambios de la concepción de lo bueno y lo malo) que han movido los capitales y talentos a buscar nuevas formas de ser más eficaces, aunque estos cambios se daban (paulatina o aceleradamente) en lapsos muy distantes de tiempo entre ellos.

Pese a la crisis de bolsas y burbujas bursátiles del último siglo realmente nuestro modelo económico social ha sido medianamente estable, un modelo constituido por empresas grandes, pequeñas y medianas que mueven el capital, a través de sus operaciones comerciales y la generación de empleo formal, razón por la cual las últimas tres generaciones (boomers, baby boomers y los millennials) tienen todo este tiempo haciendo lo mismo, luchar por una educación superior para obtener el empleo que sueñan y merecen gracias a su título, lo cual les garantiza tener una vida trabajadora y tranquila donde con su trabajo podrían ofrecerle lo mismo a sus hijos. Todo iba bien hasta nuestra llegada al mundo laboral, cuando la generación millennials pasó a ser la población económicamente activa más grande en la historia de la humanidad, está provocando el colapso del modelo tal como lo conocemos.

Pues, está generación ofrece un número casi ilimitado de profesionales calificados, que ha inundado el mercado laboral, se ve obligada a vivir la crisis profesional que antiguamente se veía a los 40 o 50 años de edad, luego de haber prestado servicios a una misma empresa por 20 o 30 años, pero ahora, recién a sus 20 años, apenas saliendo de la universidad, cuando se percatan que hay exceso de profesionales capacitados y deben luchar buscando consolidar la mayor cantidad de habilidades no universitarias para alcanzar el trabajo soñado, para que, pasado máximo dos años darse cuenta de que no están haciendo lo que les apasione o dejan de compartir con la empresa valores que se ganen su lealtad, así que siguen su camino en busca de valores de mayor calidad, buena atención y conciencia social. Esto en el caso afortunado de haber conseguido empleo (al menos el plan B mientras llega el empleo soñado).

Otros simplemente se están quedando por fuera del mercado laboral y de estos son los más afortunados aquellos que entienden el concepto de emprendedor y encuentran pasión en algo, decidiendo dedicar su energía a ello y sin haber sido empleado consiguen emplear a alguien, son estos los que impulsan al modelo económico a moverse, reactivar o crear sectores productivos que antes no existían y pueden cambiar el mundo para la generación Z que aún no llega al mundo "real", porque, en su gran mayoría dependen de sus padres.

Ciertamente, los millennials resultamos una generación diferente a lo que conocía el mundo un punto de inicio para la próxima generación, pero son nuestros amplios intereses, amor a la tecnología y a vivir intensamente lo que impulsa al mundo a moverse y encontrar nuevos negocios y experiencias humanas.


lunes, 6 de junio de 2016

¿Las políticas públicas afectan a tu empresa?

Queremos definir qué es una política pública y por qué nos afectan en nuestras empresas, empecemos palabra por palabra:
  • Política actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos. 
  • Pública que se realiza ante un grupo de personas atentas a lo dicho o hecho o para que sea difundido y conocido por la gente. 
Por lo cual se define como Políticas Públicas el “Conjunto de decisiones/acciones que toman las autoridades del sector público con el objeto de satisfacer las necesidades de la población a fin de que pueda acceder a niveles supervisores de bienestar” Rodrigo Peraza.

Entonces son las son las autoridades en materia económica, fiscal y monetaria los responsables de dar los lineamientos necesarios para manejar los recursos del país, y por ende los que determinan las reglas de juego que afectan a tu empresa.

Como podemos ver es el estado el que a través de sus entes los que regularan que normas e incluso que registros contables debemos llevar para poder verificar nuestras operaciones. Registros tributarios (SENIAT, Municipio), relacionados con nuestros costos (SUNDEE), con nuestros empleados (IVSS, BANAVIH, INCES, Mintra) y dependiendo de lo que haga tu empresa estamos seguros que conoces otros entes cuyas normas debes seguir para poder cumplir sus objetivos productivos.

Para que no te pierdas entre tantas normas es importante que organices tu estructura empresarial, contable y financiera.


Parecen medidas económicas

Pero ahora en contrapartida, el Presidente de la República anunció que la obligación de declarar y pagar ISLR se trasladará a 3.000 UT

Cuando empezamos a estudiar economía, nos enseñan a visualizar escenarios y analizar como cada variable puede influir en la economía con distintos resultados. Entonces nos educamos en medidas fiscales, aquellas que a través del impuesto ayudan a hacer correcciones en la liquidez del país. Por ejemplo, sabemos que el Banco Central de Venezuela reconoció una inflación de tres dígitos durante el año 2015, por esto mismo todos hemos sentido que por más billetes que tengamos en nuestras manos no nos alcanza para nada. Al suceder esto normalmente se debe recurrir a una política que permita contraer la economía, siendo un instrumento típico el impuesto sobre la renta (ISLR) del que tanto se ha estado hablando en los últimos meses.

Hablamos de ISLR porque de acuerdo a la normativa vigente todos cuyos ingresos netos fueran superiores a 1.000 y 1.500 unidades tributarias (UT), asalariados y no asalariados respectivamente, debían declarar y pagar este impuesto. Como tenemos hasta el 31 de marzo para realizar este trámite todos empezamos a sacar cuentas de cuanto ganamos durante el 2015 y muchos se sorprendieron al sacar cuentas y ver que habían tenido ingresos por más de estas UT, incluso algunos empleados con sueldo mínimo con beneficios superiores a los de ley se encontraron obligados a declarar y posiblemente a pagar este impuesto.

Y más alarmante fue cuando la UT no fue ajustada correctamente en función a la inflación del año anterior (como lo estipula nuestro COT), y fue fijada en Bs. 177, mientras se realizaba un aumento del sueldo mínimo a Bs. 11.578 (y sabemos volverá a aumentar este año), esto nos indicaba que todos los asalariados y no asalariados tendrían que pagar ISLR para marzo 2017, lo cual pudiera catalogarse vagamente como una política fiscal contractiva así que al menos intención de arreglar algo pudiera haber.

Pero ahora en contrapartida, el Presidente de la República anunció que la obligación de declarar y pagar ISLR se trasladará a 3.000 UT, lo cual elimina efectivamente cualquier posibilidad de ver algo de lo relacionado con el ISLR y la UT como una medida correctiva de nuestra economía altamente inflacionaria, realmente son acciones distractoras que no brindan ninguna solución a que el efectivo en nuestros bolsillos y cuentas rindan un poco más.

Así, a 20 días de culminar el primer trimestre del año no se han planteado medidas económicas que realmente nos saquen de esta situación de crisis; pareciera que la única opción que tenemos es ser optimistas porque de las crisis salen los mejores inventos y se aprende a vender pañuelos.